Tanta vuelta dio al tablero, que un día se encontró en la casilla de salida.
Y se fue. Y se encontró con él.
Harta ya de mitades, y de casis. Harta ya de profundidades y de planos.
Se adentró en un sueño onírico del que nunca pretendió.
Y caminó por sus nebulosas y nadó por sus mares, hasta llegar al núcleo.
Y allí encontró algo, o quizás no vio nada. Simplemente encontró.
Aspiró hasta llenar el alma y calmar el hastío. Un gran estado de plenitud.
"Encontrarse así de henchida debería de estar prohibido". Pensó.
No todo lo que sube, baja. Sube y sube y sube y sube y explota,
y salpica de ironía todos tus textos.
Era algo tan bonito que no tuvo tiempo a quedarse. ¿O sí...?
Sus pensamientos están en miles de kilómetros, su cuerpo en la cama,
su corazón... ¿qué será de su corazón?
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