Hay miles de cosas que quisiera decirte y no me atrevo.
Quiero estar a tu lado y que me des tu mejor versión, y tu peor. Esas cosas que hacen que seas insoportablemente tú. Quiero todo de ti, conocerte día a día y noche a noche, porque es posible conocerte más por dentro.
Que con una sonrisa me calmes el alma y que con un beso tuyo me regales pedacitos de la tuya.
Que con una sonrisa me calmes el alma y que con un beso tuyo me regales pedacitos de la tuya.
Hay miles de cosas que quisiera decirte y no me atrevo.
Llegaste sin esperarlo ni avisarlo. Llegaste como huracán en la mañana, arrasando calles y corazones.
Llegaste tan derrepente que ni tú mismo crees que hayas aterrizado.
Préstame tu mano, cógeme del brazo para llevarte conmigo a la Tierra. O a las estrellas.
O a mis sueños.
Llegaste tan derrepente que ni tú mismo crees que hayas aterrizado.
Préstame tu mano, cógeme del brazo para llevarte conmigo a la Tierra. O a las estrellas.
O a mis sueños.
Hay miles de cosas que quisiera decirte y no me atrevo.
Los kilómetros que nos separan en este instante son irremediables, pero nada comparado con la longitud de mi corazón cuando me miras fijamente a los ojos, a mis entrañas y me tiras un beso al vuelo.
Porque la distancia es dura y las llamadas agridulces, pero tranquilo bonito, que cada noche que sueño,
toda yo me voy contigo.
Porque la distancia es dura y las llamadas agridulces, pero tranquilo bonito, que cada noche que sueño,
toda yo me voy contigo.