martes, 25 de agosto de 2015

El destiempo II

En otra ocasión ya mencioné la ironía del tiempo, de como tarde o temprano era a destiempo.
Y ahora me río, pensando en esa ocurrencia que me ocurre ocurrentemente ahora, a destiempo.
Darle la bienvenida a algo hermoso y fugaz. Demasiado fugaz para darme tiempo a despedirme.
Por eso, incluso cuando el tiempo es largo o corto, es una ironia, es a destiempo.

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