Este estado sempiterno que parece que partió, y no partió.
Hostigándome por no salir y por ello me adentro más, como si quisiera llegar al centro del laberinto
para hallar la respuesta a algo que está fuera de mi alcance, a algo de lo que soy y no soy parte.
para hallar la respuesta a algo que está fuera de mi alcance, a algo de lo que soy y no soy parte.
Y así, sumida en la transformación del yo todavía, sin importar los inviernos que pasen,
sigo dándome cabezazos de memoria para encontrar alguna remota pista,
no de lo que pudo suceder, sino de como empezó a desencadenarse.
Pudiera ser que lo que vino después fuera mejor, peor, igual... quien sabe,
y nunca lo sabré, y nunca lo supe.
Pero lo que si es cierto es que ver a lo posterior es como mirarse a una misma.
Y lloro. Y llora. Y lloramos.
Buena suerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario