No es una estrella fugaz lo que viste caer, no es un cometa, un meteorito o un pedazo de universo.
Es una vida que cayó, sus fuerzas flaquearon más de lo normal. Y normal.
Y cae, estrepitosamente, como un ángel al que le cortan las alas,
como una lágrima que recorre la mejilla hasta el suelo, donde va a morir.
Dices que la ausencia quema y la soledad te aprieta. Lo sé, y es verdad, y no es mentira.
Puede que te atrapes a ti misma, que atrapes tus miedos y tus sueños
y vivas conjuntamente con ellos, sin saber lo que está bien o mal,
que no lo quieres saber, que lo sabes sin saber.
No te culpes, vida. No te hostigues, no te menosprecies, no te castigues. No te culpes, vida.

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