El espacio exterior. Había algo allí.
Sentía que desde otras galaxias alguien podía escucharla.
Le rezaba a una chica del espacio, soñando que algún día ella la escuchara.
Sin saber que ella misma era la chica del espacio.
Ya caminaba de joven con semblante, más allá que acá.
Quería ser señalada. Que aburrido ser planetaria, quería ser celeste.
Ella era la chica del espacio.
Sus emociones desde luego no eran de este planeta.
Sentía con los huesos, con las yemas de los dedos,
sentía hasta con las raíces de cada pelo.
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