La vuelta da muchas vidas.
Y es que ahora se me quedan los platos
como ojos solo de pensarlo.
Quien lo iba a decir, que el viejo loco era
mas hambre que el listo.
Y yo, que siempre tiro la ventana por la casa, esta vez he sido cauta.
Pero como siempre, al cañón del pie.
Pero como siempre, al cañón del pie.
Aquí todo el mundo sabe que no sé poner polvorosa en pies,
aunque ya no pongo el fuego en la mano.
aunque ya no pongo el fuego en la mano.
Y por mí menos.
¿Y el tiempo? ¡A buenas verdes, mangas horas!
¿Y lo que digan? A palabras sordas, oídos necios.
¿Y si te miro? Se me hace el agua boca.
¿Y si me tocas? Se me pone la gallina de piel
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